Los daños colaterales de la crisis

Dicen que las dificultades nos hacen más fuertes pero también nos hacen más precavidos y, si antes teníamos cinco euros y nos gastábamos todo, ahora guardamos al menos un euro en la hucha, “por lo que pudiera pasar”. Y no está nada mal eso de ahorrar, de aprender a gestionar nuestra economía y volvernos más prudentes. Pero no olvidemos que si queremos una verdadera recuperación económica lo que primero se debe incentivar es el consumo, motor básico para impulsar tantos y tantos negocios al borde de la quiebra y que necesitan que los ciudadanos se animen a salir a la calle y gastar algunos euros para poder volver a activar su maquinaria y, con ello, generar de nuevo empleo. Pero aquí están los que yo denomino “daños colaterales de la crisis”, donde algunos equiparan invertir con derrochar, algo que ocurre especialmente en la administración local, donde ahora parece que destinar partidas a nuevos proyectos es siempre innecesario y hay quienes “te miran mal” si decides invertir.

Pero no nos equivoquemos, afortunadamente en muchos municipios, como es el caso de Galapagar, hemos demostrado que sí es posible una nueva forma de gobernar basada en el ahorro, la contención del gasto y la eliminación de lo superfluo, lo que no está en absoluto reñido con la inversión. Porque, ante todo, el dinero del contribuyente es sagrado y, al igual que en la economía familiar, no hay que gastar más de lo que se ingresa. Una lección básica que será muy importante para años venideros, aunque en ocasiones se está llevando hasta los extremos más peligrosos. Y digo esto porque la demagogia se vende barata y más para la izquierda, que aprovecha el mensaje populista del derroche cuando lo que se quiere hacer son proyectos beneficiosos para el pueblo.

Las inversiones productivas son sinónimo de reactivación económica, que en definitiva conllevan la creación de empleo; y esto es motivación y optimismo para todos. La vida continúa y nuestras ciudades no pueden quedarse estancadas y sin progresar por culpa de una crisis que ha venido a rompernos los esquemas. Aprendamos de ella, saquemos enseñanzas personales y gestionemos el dinero de los ciudadanos con responsabilidad y honradez. Es el momento de mirar hacia delante y pensar en el futuro de nuestras ciudades y pueblos, buscando una gestión más eficaz, con soluciones que ayuden a optimizar nuestros recursos, de manera que todo ello derive en calidad de vida para los ciudadanos. Yo personalmente, como Alcalde de Galapagar, puedo garantizar que nuestro municipio está de enhorabuena, porque hicimos los deberes hace tiempo y gozamos de una situación económica saneada, suficiente como para realizar beneficiosas inversiones para nuestros vecinos. Así es como necesarios proyectos van a salir adelante y, ni la demagogia fácil, ni los burdos intentos de confundir a los vecinos, van a ser suficientes para que no sigamos trabajando por todo aquello que es bueno y necesario para Galapagar.

Daniel Pérez Muñoz, marzo, 2014